Cada pieza de cerámica pasa por un cuidadoso proceso de elaboración que requiere varias horas de dedicación y preparación. En este caso, las bolas han sido sometidas a dos cocciones: una primera cocción para crear la base cerámica y una segunda para el esmaltado y acabado final, aportando brillo, textura y profundidad al color.
Todas las bolas son pintadas, esmaltadas y barnizadas una a una manualmente, haciendo que cada detalle, forma y combinación de tonos sea ligeramente diferente. Precisamente esas pequeñas variaciones son las que aportan autenticidad y exclusividad a cada pulsera.



















